domingo, 4 de noviembre de 2007
Renuncia ideal
Cuando comencé este blog renunciaba a tí, a tu amor ficticio. Lo hacía en aras de la resignación y la conformidad de mi vida junto a Diego, pensaba arrinconar mis sentimientos y dedicarme a vivir a medias pero sin sobresaltos, a ras de suelo. Hoy, a pesar de que las circunstancias hayan cambiado tanto, de que piense recuperar la ilusión, la valentía y el vuelo solitario, sigo renunciando a tenerte. En parte, porque sé que nunca podría retenerte a mi lado y presiento que es mejor no haberte tenido nunca que haberte perdido ya, en parte porque me gusta este sentimiento platónico, que sólo existe en el mundo de las ideas, y es, así, ideal, ideal ya que nunca puede estropearse, ideal, ya que llega donde la fantasía se limita, sin mancharse de rutinas y convivencia, de expectativas frustradas y exigencias mutuas. Y es ¡Tan bonito quererte! Sentirme viva y soñar despierta, idolatrarte y renunciar a considerar que alguien más entre en mis sueños.
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