martes, 27 de noviembre de 2007

Lo que hace la satisfacción

Esto es otra cosa, no hay color. Mi amante no me ha defraudado y, además de lo que todos estaís pensando, nos hemos ido a La Latina de cañas hasta las cinco de la tarde. Hacía un espléndido sol invernal, Madrid estaba en su punto, animado pero sin agobios, nos hemos reído muchísimo y nos hemos pillado una medio borrachera muy agradable. Luego he pasado a ver a mi amiga Ruth que estaba enfermita y, aprovechando que no se podía defender verbalmente, le he dado una tabarra digna de una adolescente, no sobre mi amante, sino sobre tí (para variar). Todo ésto me ha puesto de un humor excelente, tanto que debía ir sonriendo por la calle en plan estrella de cine, o radiando algún tipo de aura sexual de satisfacción, porque de camino a casa me han lanzado todo tipo de piropos, algunos muy soeces (no, esta vez llevaba cuello alto) pero mi ego los ha agradecido todos. Por si fuera poco, comienza mi época favorita del año (sí, soy así de previsible) y como yo pongo los adornos de Navidad incluso antes que El corte Inglés, en casa me esperaba mi arbolito parpadeando sonrisas de colores. ¿Quién dijo que los días perfectos no existen?

No hay comentarios: