domingo, 4 de noviembre de 2007
macabro
Hay un anuncio que dice algo así como "cuando nos miramos por primera vez, surgieron chispas y encendimos las luces de no sé qué". Eso me ha hecho pensar en aquella primera noche que tú y yo pasamos juntos. No es por ser macabra, pero lo cierto es que, en el momento en que tú y yo nos besabámos por vez primera, saltaba una estación por los aires, y aunque debo confesar que la primera vez que vi tu mirada, el suelo se volteó bajo mis pies y supe que mi mundo nunca volvería a estar en el mismo sitio, nunca pensé que nuestro encuentro físico puediera tener consecuencias tan devastadoras para toda la ciudad, para todo el país. Por eso, quizás, sea bueno para el planeta que nos mantegamos como hasta ahora, alejados en el sentido bíblico de la palabra. Aunque me cueste tanto, algunas veces, cuando pones tu mano en mi cintura y te acercas a surrurarme algo al oido, con tu pelo rozando mi cuello y tu sonrisa perfecta en mi retina. Presiento que no es casualidad, que nuestro amor sería tan fuerte que las dimensiones se fundirían y las energías desbocadas arrasarían las montañas. Por eso debemos mantenernos alejados, figir indiferencia incluso. Como tantos años, como hasta ahora.
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