lunes, 7 de enero de 2008

Para Caballito

Me niego, me niego a que mi estado de ánimo dependa, simplemente, de sus llamadas, de sus mensajes, de sus piropos. Me niego a pasarme las tardes desocupada porque sé que quizás él quiera quedar conmigo hoy y me niego a mirar de reojo al móvil, cada diez minutos, para asegurarme de que no, él no me ha llamado todavía, porque seguramente él sí tiene cosas mejores en qué pensar, en qué ocupar sus emociones y sus energías. Me suena, esta situación, la he vivido yo y la han vivido todas mis amigas alguna que otra vez, y sé bien que la Psicología diría que se debe a nuestro estilo de apego ansioso blablabla. . .yo creo que se debe a que las mujeres somos un poco "bobas", ponemos demasiada carne en el asador, demasiada pasión, demasiadas proyecciones, en los romances y a que los hombres, de quien la misma psicología diría que presentan conductas de evitación, son, en realidad, un poco capullos y te persiguen y te llaman a todas horas y te regalan libros y poemas, y te insisten hasta que tú bajas un pelín la guardia y decides ceder y llamarles tú y prestarles un poco más de atención y no quedar con todos los demás compañeros de baile que te han surgido ultimamente. Y entonces, ¡Ay entonces! Entonces van ellos y reculan. Pues no, me niego, esta vez no voy a jugar, no pienso sufrir ni un ápice, pienso pintarme los labios y salir a bailar, yo sola, una noche más.

4 comentarios:

saudade dijo...

Me ha gustado el final que le has dado al principio, pues notaba una dependencia horrorosa... Sí, sé lo que es eso. Y el vivirlo aún con ningún tipo de sentido es peor...

Enfin, a bailar se ha dicho :)

Ainhoa dijo...

Esa sensación me resulta muy familiar, mitad angustia, mitad emoción y alegría por sentirte tan viva, desesperada eso sí, pero viva al fin y al cabo. Y sí, puedes salir a bailar, pero por mucho que te fastidie, apuesto lo que sea a que tu mente sigue regresando a él una y otra vez. La vida...
Un beso, guapa.

Alhada dijo...

Claro, dependencia, y al final él llamó y yo decidí tomármelo con calma...¿Existe el amor con calma?

Salitre dijo...

Hay tantos caballitos galopando esta tierra, todos tan idénticos al tuyo...jejeje. No es justo que condicionemos nuestra vida a ellos. Este post es fantástico, no hubiera podido plasmar más clara la realidad...cuanta razón tienes, a todas nos ha pasado eso alguna vez...y si hubiera alguna que no...que se vaya preparando que no le quedará mucho tiempo...jajajaja. Yo voto por salir sola a bailar y regalar miradas furtivas. Voto por seguir siendo sincera conmigo y con ellos. Voto por poner toda mi carne en el asador sin miedo a perder. Voto por llamar yo cuando me apetezca...y si aún así no sale bien...me queda la gran satisfacción de que fuí YO en todo momento, sin máscaras ni disfraces.

Deberíamos hacer la vida más fácil, y eso lo conseguiriamos siendo nosotros mismos sin miedos a mostrarnos tal y como somos.

Besitos de Bebe!!