jueves, 17 de enero de 2008

paciencia

Ahora, regalito, somos como esos árboles desnudos que bordean las calles, parece mentira que la primavera pasada estuvieramos llenos de hojas, de vida, de amor. Ahora somos esqueletos de madera, desnudos, muertos. . .Yo, como almendro que soy, tengo un ciclo madurativo distinto al tuyo, ya empiezo a notar unos pequeños brotes de esperanza resurgiendo de mi alma yerma, aún no noto la vida, pero la presiento, sé que llegará, las mujeres entendemos de ciclos. Yo dejo que el tiempo pase y rezo para que no vengan heladas de oriente, granizo que trunque mis futuros frutos, que si soy paciente, disfrutaré en verano. Tú eres un árbol singular, exótico, no puedo predecir tus ciclos, sólo sé que bajo esa piel árida que ahora me muestras, palpita aún la savia a raudales, con un caudal tal, que me animo a esperarte, porque desconozco tu especie, tus hojas y tus frutos, pero la promesa es gloriosa.

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