miércoles, 27 de agosto de 2008

¡Capitán oh mi capitán!

En estos días en que el mundo entero huele a quemado, la tristeza y el miedo cunden por los aires que las hadas transitamos. Cuando voy a volar a Barajas, me siento culpable por las caras largas de mi colectivo, y es que yo, no puedo evitarlo, soy inmesamente feliz justo en estos días. He descubierto un sentimiento nuevo y antiguo, unos ojos más expresivos que los tuyos en los que mirarme, tengo otro secreto, otro amor imposible hacia el que extender mis alas radiantes. El mundo entero llora y yo oculto mis sonrisas, mis sueños, callo mis verdaderas palabras y el motivo de mi regocijo.

1 comentario:

Salitre dijo...

Ese olor a cenizas todavía reside en muchos de nuestros huecos...

Contraste de emociones...
Sentimientos reprimidos...
Sonrisas apenas esbozadas...

Y la vida sigue, y nosotros con ella...por eso no debes dejar de disfrutar de este momento tan dulce, aunque sea a escondidas...sigue sonriendo.

Enhorabuena...todo llega siempre.

Besitos de agua!!