Llueve en Moscú. Hoy también es octubre, pero el único rojo vigente es el que parpadea en los letreros de MacDonalds frente al otrora orgulloso Kremlin, el rojo Dior en los labios de cientos de muñecas rusas que venden su belleza entre la lluvia gris.
La lluvia moscovita te cala el alma. El gris militar de su cielo, de sus paredes, te empapa de melancolía, contagiándote la certeza de que después de esta lluvia no lucirá el sol.
Gris eterno, gris comunista, plomo y pobreza. Rojo lujo, rojo consumista, sexo y violencia. Rojo y gris, gris y rojo, en Moscú no caben más colores, no caben las sonrisas.
Llueve en Moscú, es octubre de la era capitalista.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario