lunes, 8 de octubre de 2007

Moscovitas

No hay nada como pasear por nuestra Europa del Este para sentirse un patito feo. Llevo dos días intentando encontrar un aspecto de mí misma que pudiera hacerme más atractiva que a cualquiera de las cientos de "supermodelos" que atacan mi autoestima desde todos los rincones de esta ciudad.
"Exotismo", pienso, pero el espejo del ascensor me devuelve la realidad de mi piel pálida y mis ojos claros, el mismo colorido de una auténtica eslava. ¡Quién tuviera el pelo negro y los ojos chispeantes!
"Bueno", reflexiono "eso del carácter y la pasión latina tiene que notarse en la gracia para moverse o algo ¿No?" E intento contonearme al andar, con el consiguiente traspiés ridículo. Está claro que tampoco soy cubana.
El caso es que estoy segura de que cualquiera de ellas cambiaría su belleza por mi condición privilegiada de occidental, pero hasta que el dinero no pueda comprar una osamenta más estrecha y una melena perfecta, ese convencimiento no me hace sentir mejor.
Bueno, me miento, lo importante es aquello de la belleza interior, dicen, seguro que los chicos listos (y me consta que tú lo eres) valoran más la personalidad, el sentido del humor. . . Pero ¿Qué ven mis ojos? ¿no es aquél el hermano gemelo de Darek? ¡Qué ojos! ¡Qué hombros! ¡Qué sonrisa! ¡Qué cintura! Ya no puedo pensar ¿De qué estabamos hablando? ¡Ah! Sí . . . Como iba diciendo, espero que ninguna de éstas sepa hacer una buena mamada.

2 comentarios:

Ainhoa dijo...

Vale, olvida la pregunta que hago en mi blog después de tu comentario.Ya sé que eres tú. Podría decirte que lo que he leído aquí me parece precioso (que lo es), pero me surge la misma pregunta que cuando me enviaste aquello tan bonito sobre San Borondón: ¿estás bien?
Un beso.

Alhada dijo...

Después de las risas y las charlas que nos echamos ayer, he recordado que basta con esos momentos con las amigas para recobrar la alegría de vivir. Por otra parte, hasta la melancolía sirve para algo, en mi caso, incrementa la creatividad. Así que, como alguien dijo, "Buenos días tristeza, bienvenida a mi vida".