Hoy he renunciado a volar, renuncio a tí. Como en aquella canción de Loquillo, decido conformarme, tener a mi lado a "alguien con miedo a volar".
Es curioso ¡Yo que siempre tuve alas! De niña tenían forma de páginas impresas, de adolescente, de manos en mi espalda. Luego crecí e intentaron cortar mis alas, acomodarme en una vida vulgar, rutinaria, común, pero me escapé volando, a aquella isla, donde me hice libre, fuerte, tanto que logré convertir el volar en mi trabajo.
Ahora que mis alas son grandes y pueden llevarme donde quiera, me falta el valor para alcanzarte, a ti, que estás tan alto.
Por eso decido echar raices, enterrarme en un amor predecible, a ras de suelo. Decido no sufrir, no soñar, no vivir. Renuncio a volar, repliego mis alas. En su lugar, te escribo este blog, para que al menos, algo de mi alma, mis palabras, puedan seguir volando libres.
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