jueves, 6 de noviembre de 2008

The End

Que todo llega a su fin es indudable, la esencia misma de la vida es el movimiento, la belleza, la intensidad de lo efímero. Hace ahora un año que salí de Madrid, que retomé el vuelo, el movimiento y la incertidumbre vital, que acompañan esta emoción de vivir con plenitud, con esperanza, con caídas e ilusiones. Vivir, volar, soñar. . .disfrutar de mi nueva ciudad, de mi casa azul, de los viajes y las noches, disfrutar de la nueva persona que soy.
Ya no te amo, después de tantos años, por primera vez, sólo siento cariño. Dicen los científicos, que por investigar, investigan hasta el amor o la magia, que el sentimiento contrario al amor no es el odio, sino el desprecio y yo llegué a verte sin alas, encadenado a la rueda gris de la vulgaridad. El viento no puede detenerse, dejar de volar, tú ya no te elevas ni mueves mi camino, ya no eres mi dios, sólo mi mortal amigo.
Y después de tanto tiempo, amándote de alguna forma, esta falta de amor por tí me deja vacía, extraña. Soy, por eso, una nueva persona, una desconocida a la que debo enfrentarme ahora. Amarte formaba parte esencial de mi ser, porque no me cabe duda de que eras tú el que siempre habitó mis sueños, a través de otros amores, de otras vidas, de otros lugares. Eras tú y, sin embargo, ya no te amo. ¡Qué extraño! ¡Qué vacío!
Pero con tu amor, se ha ido la melancolía, la sensación de pérdida que también me ha acompañado siempre, la que se regocijaba en las rancheras y las canciones country, la que presentía que jamás te tendría, que un día me levantaría así, vacía y clarividente. Porque al hueco de tu amor, ha llegado una serenidad pasmosa, una claridad intelectual y una alegría calma que me tienen asombrada, desconcertada ante la nueva mujer que se abre paso en mi interior.
Este es el final de un amor imposible, la continuación, en este caso, de una bonita amistad.
Pero me siento tranquila, feliz, segura, ilusionada por empezar a vivir sin desvelos, sin añoranzas. En este año de libertad me he convertido en un hada, creo firmemente que el mundo cambia según mis deseos, siento la magia de la vida envolverme a cada aleteo que doy, ya no siento el contacto con el suelo, mis alas son poderosas, este el final de los preparativos. Ahora comienza el viaje.